Manuel Olivares Melero, vicepresidente de FEJIDIF y directivo de CODISA IMPULSA IGUALDAD, afirma que el voluntariado ha vuelto a tomar fuerza y valor, siendo una “figura representativa de la sociedad y de los valores de solidaridad”.
Manuel Olivares Melero es Licenciado en Pedagogía (1996) y Diplomado Graduado Social (1993) por la Universidad de Granada. En septiembre de 1997 se incorporó a la Federación Provincial de Asociaciones de Personas con Discapacidad Física y Orgánica de Jaén (FEJIDIF) y, actualmente, es administrador de ENORDIS SL CEE, propiedad de FEJIDIF.
Olivares es también directivo de CODISA Impulsa Igualdad Igualdad Andalucía. Su primera experiencia en el voluntariado fue en la Asociación de Promoción y Atención A Personas Con Discapacidad Física y Orgánica (ASPRAMIF). Una etapa que el vicepresidente de FEJIDIF recuerda como “mi primera incursión en una Asociación de Personas con Discapacidad, me hice socio en 1994 estando todavía estudiando en Granada”.
Unos años más tardes, concretamente en diciembre de 1996, “se creó la hoy denominada Asociación Juana Martos – Asociación de Personas con Discapacidad Física y Orgánica de la Comarca de Cazorla de la que me hice socio, siendo presidente durante el periodo 2003-2010”, expone Manuel Olivares.
“Mi faceta política en FEJIDIF nació como tesorero, en el periodo 2001-2003, para pasar desde ese año hasta 2020 a ejercer de secretario de la entidad. Desde 2020 soy vicepresidente y, por mandato estatutario, me corresponde ser el administrador de nuestro Centro Especial de Empleo, ENORDIS SLU”, explica el directivo de CODISA Impulsa Igualdad.
Olivares destaca que “en mis casi 27 años en FEJIDIF, tanto en la faceta técnica como política, mis personas de referencia han sido Alfonso Huertas y Pilar Martínez, de los que he aprendido y sigo aprendiendo muchísimo todos los días”. Se define como una persona con honestidad, humildad y claridad con la entidad, hasta el punto de “ser una gran virtud y a la vez el gran defecto, no siempre políticamente correcto, pero sí con una gran implicación con la causa y con las personas hasta el infinito”, comenta.
Sobre el voluntariado, Manuel Olivares explica que “en los años 90 la sociedad se implicaba de lleno con las distintas asociaciones porque se trabajaban temas que nos incumbían a todos, y ahí el papel de las entidades en la captación de voluntariado fue fundamental, con un gran trabajo y una gran implicación por parte de estos. Aquella llama terminó apagándose porque llegó un momento en que se confundió voluntariado con trabajadores sin sueldo, y las propias entidades quizá abusaron de su voluntariado, con lo que todo se vino abajo”.
Para finalizar, Olivares asegura que “la crisis económica y los valores cambiaron y surgió el egoísmo personal. El voluntariado casi desapareció. En estos tiempos convulsos en los que vivimos, el voluntariado vuelve a ser una herramienta muy necesaria para las ONGs. Actualmente, en los tiempos que nos toca vivir, en plena crisis de valores, con estos políticos que se les ha ido la cabeza, con guerras por medio mundo, con una crispación en aumento en la esfera política, etc, quizá ahora, que la sociedad ha pasado por momentos de mucha incertidumbre, miedo y pobreza, el voluntariado ha vuelto a surgir con distintas campañas solidarias. De nuevo, ha vuelto a tomar fuerza y valor esta figura tan representativa de la sociedad y de los valores de la solidaridad”.

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