José Luis Llergo, secretario general de FEPAMIC y vocal de CODISA Impulsa Igualdad Andalucía, argumenta que “en un sistema que aún falla en garantizar derechos plenos, los voluntarios son red, apoyo, dignidad y esperanza”
José Luis Llergo Ruiz es secretario general y director de RRII de FEPAMIC (Federación Provincial de Asociaciones de Personas con Discapacidad Física y Orgánica), entidad miembro de CODISA Impulsa Igualdad Andalucía, y vocal de la Confederación. Además, ostenta el cargo de presidente de APDICOR (Asociación de Personas Discapacitadas Cordobesas). Está involucrado en el movimiento asociativo de la discapacidad desde hace treinta años, cursa estudios de derecho y es experto universitario en dirección y organización de ONGs por la AFA (Asociaciones y Fundaciones Andaluzas).
Respecto al voluntariado, José Luis Llergo manifiesta que “todos los días las noticias nos bombardean con lo negativo, lo trágico, lo que vende. Sin embargo, hay historias que no salen en los telediarios. No hacen ruido, no llenan titulares, pero aportan su granito de arena. No para cambiar el mundo, porque eso pienso que es una utopía, pero si al menos hacerlo algo mejor. Son historias de generosidad silenciosa, que nacen en la puerta de un centro asistencial, en el acompañamiento a una persona con discapacidad a dar un paseo, en la sonrisa sincera de quien se siente visto. Son historias de voluntariado”.
“Un voluntario ve lo que otros no ven y escucha lo que muchos ignoran”
“Vivimos inmersos en una sociedad de prisas, ruido y redes sociales. Tan acelerados que olvidamos lo esencial: las personas. Y entre ese olvido, muchas veces, las personas con discapacidad quedan invisibles, como si sus derechos, su autonomía o sus sueños fueran menos relevantes. Pero ahí está el voluntariado, mirando donde otros no miran, escuchando lo que muchos ignoran. Ser voluntario no es dar lo que te sobra, es dar lo que importa: tiempo, atención y escucha. Es acompañar a alguien a cruzar una calle, enseñarle a manejar su silla de ruedas eléctrica, compartir una tarde de risas o simplemente estar”, comenta el secretario general de FEPAMIC.
“El voluntariado no es dar lo que sobra, es dar lo que importa”
El vocal de CODISA Impulsa Igualdad Andalucía afirma que “cuando alguien con discapacidad sabe que puede contar contigo, cambia su mundo, el de su entorno y también el tuyo. No se trata de ayudar con condescendencia, sino de construir juntos. El voluntariado no transforma solo a quien recibe, sino también a quien da. Se crean lazos, aprendizajes mutuos y una comprensión profunda del valor de cada vida. El voluntariado es sentir que estás haciendo que alguien pueda ser más libre. ¿Has sentido la alegría de ver a alguien reír tras meses de silencio? ¿La rabia ante la exclusión sistemática? ¿La emoción de observar a una persona ver el mar después de 17 años?. Eso es el voluntariado: decirle al mundo que esta persona importa”, añade José Luis Llergo.
“La discapacidad no es el problema. El problema es la indiferencia”
Para finalizar, el director de RRII de FEPAMIC, expone que “las entidades sociales que trabajan con personas con discapacidad no podrían existir sin voluntariado. Son quienes sostienen el día a día de talleres, actividades, salidas. En un sistema que aún falla en garantizar derechos plenos, los voluntarios son red, apoyo, dignidad y esperanza. Hoy más que nunca, es urgente poner en valor el voluntariado. Porque la discapacidad no es el problema. El verdadero problema es la indiferencia”.

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